jueves, 25 de julio de 2019
viernes, 19 de julio de 2019
Padre de Familia 2
Me falta mucho por hacer en esta historia ya tengo el borrador echo y el final pero aun tengo que pulir todo el contenido, veo que muchos quieren la segunda parte, esto es solo un adelanto(Y por lo tanto también mucha paja), advierto, no es la típica historia, no hay mucho sexo ni trama sexual, todo es desde la visión que tendrían las personas ajenas al cambio de cuerpo, nuestros protagonistas no saben que pasa pero nosotros los lectores si, así que, espero lo disfruten.
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5:40 AM
La casa de la familia Torres parecía estar en silencio
total mientras todos dormían, pero cuando Maria despierta para preparar el
desayuno, nota que en el cuarto de su hija se escuchan ruidos. Se acerca
silenciosamente y pone oído contra la puerta.
“No esto no es asi… debo verme mas como ella… ¿Dónde
chingados guarda sus fotografías de la escuela?... mierda, asi no… ”
Aunque le extraña un poco decide no molestar. - Después
de todo tendrá un examen hoy – piensa. Y asi empieza un nuevo dia.
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Alberto
Dia Dos
Para Maria todas las mañanas empezaban igual despertar
temprano para prepar el desayuno familiar. Mientras Alberto se alista para
salir al trabajo y su hija para la escuela.
-Buenos días
“pimpollo”, ¿Dormiste bien?
-Genial
“pimpollita” ¿Juliana ya esta lista? Debo salir unos minutos antes hoy.
-No a salido de su
cuarto aun. Espero no se allá quedado dormida hasta tarde estudiando. Esta
mañana la escuche hablando en su cuarto, fue algo raro en realidad…
Juliana bajo las escaleras silenciosamente y saludo a la
familia, sonreía y vestia de manera adecuada su uniforme, su peinado regreso a
ser el mismo de siempre. Sus ojos muy abiertos y la sonrisa enorme parecía que
quería que la notaran, como llamando la atecion para demostrar su “normalidad”
-Hola “papasitos”
Buenos días tengan ustedes. “Mamita” te ves muy bien hoy y ese desayuno huele
muy rico.
Sus expresiones eran raras y algo exageradas pero Alberto
y María no sabían porque. “seguramente es una etapa” pensaron. El desayuno fue
rápido y salieron Padre e hija rumbo al colegio. En el coche, Alberto también
noto extrañeza de que su hija no pusiera la estación de radio que siempre
escuchaba, no hubo conversación alguna. Juliana solo miraba a la calle y tomaba
de su cabello enredándoselo entre los dedos, parecía algo que le era ajeno en
ella.
-¿Todo bien hija?
-Eh… si “papasito”.
– Su sonrisa era como de “reptil” recordó Eduardo.
-¿Te preparaste
para tus exámenes?
-¿Que tan difícil
pueden ser unos exámenes de secundaria? No creo que tenga problemas “papasito”.
-Muchos chicos
pensarían que son difíciles las matemáticas y la historia es de estudiar mucho.
-Pues muchos chicos
pero no yo. Sumas y restas y aprenderse algunas fechas.
Definitivamente algo no era igual. Su manera de hablar y
de moverse y hasta los gestos en su cara. Alberto no lograba identificar si
todo aquello era raro o solo etapas de la juventud. Cuando se acercaron a el
colegio ella pidió que la dejara en la esquina.
-Ayer cuando te deje en esa esquina vi que un hombre de
la calle te dijo algo.
-Si “papito” el solo quería saber la hora.
-Mucho cuidado con hablar con extraños hija, no todas las
personas son buenas.
-Lo se. Aquí me bajo “papito” que tengas un bonito dia.
-¿No le daras un beso a tu papa?
-Egh… se me hace tarde adiós.
Juliana baja apresuradamente del coche. Alberto solo
queda un poco extrañado por la actitud de su pequeña hija. Se detine un momento
mas en la esquina para ver que entre segura hasta el colegio. Cuando Juliana
pasa frente al lugar donde los vagos acostumbran a estar, nota que ella se
queda mirando fijamente al hombre que esta acostado en el suelo, no es el mismo
de ayer. Parece que le dice algo pero el hombre la ignora. Cuando juliana siente
que su padre la observa camina a prisa a la entrada del colegio. Alberto sigue
su camino al trabajo.
Rebeca
Dia Dos
Rebeca de 14 años una niña de cabello oscuro y piel clara
de estatura promedio para su edad vestia el uniforme de deporte a un lado de la
entrada al colegio mientras esperaba a su mejor amiga Juliana. Cuando pasa a su
lado sin darse cuenta y volteando hacia todos lados igual que el dia anterior
pero esta vez Rebeca le habla.
-OYE JULIANA-
Juliana volteo pero su mirada no se encontró con la de su
amiga, solo paso como si no la conociera, solto una mueca extraña y Rebeca pensó
que escupió de manera grotesca hacia el suelo. Por un momento levanto la mano y
fue ahí donde Juliana se dio cuenta que era ella quien le hablaba.
-Hola Juliana, ¿qué
fue lo que te paso ayer? Vi que entraste y corriste a los baños te perdiste los
exámenes. – Juliana la vio de pies a cabeza como cuando alguien ve a un
animal extraño.
-Si me sentía mal
del estómago y corrí a buscar los baños-
-Vaya amiga, con razón
estuviste ahí por dos horas y después en la dirección no se que tanto tiempo más-
-Si “amiguita” es
que le pedí un cigarrillo a la directora y se enojó “muchote”- Su expresión y la manera de decir las palabras
aparentemente familiares sonaba raro en ella, Rebeca lo noto pero no dijo nada
solo sonrió.
-Supongo que te perderás
la clase de deportes esta mañana por ir a hacer los exámenes hoy, también te perderás
de ver a Alan en esos micro shorts- Rebeca se sonrojo un poco pero para
Juliana fue como si no supiera de que hablaba –Bien entonces ¿Te veré después en el almuerzo?-
-Claro amiguita,
pero tengo una pregunta ¿Sabes donde tengo que hacer esos exámenes?
Tras explicarle donde se ubicaban los edificios y salones
a los que Juliana debería estar acostumbrada a caminar las dos amigas se
separaron.
Pasaron unas horas para que Juliana terminara los exámenes,
Rebeca ya la esperaba fuera del aula para ir a almorzar a la cafetería de la
escuela. Cuando Juliana salio llevaba los exámenes en su mano derecha arrugados
en forma de tubo, y la mochila en la otra mano cargándola casi a rastras.
-¿Te fue mal en
esos exámenes?-
Juliana solo se encojio de hombros y hizo una mueca.
-Aprobé creo que
eso es lo importante.-
-Por suepuesto tu
siempre sacas buenas notas eres de las mas listas del salón de clase. Vente
vamos al comedor.- Tomo de la mano a su amiga y la jalo drante un tiempo
por todo el pasillo hasta llegar al comedor- Ahí esta mira- Apunto a un grupo de chicos que se encontraban en
una mesa al lado de las ventanas. Juliana no le tomo nada de interés.
-Supongo que ahora deberían
de gustarme alguno de ellos, ¿No?-
Aquello pareció la pregunta mas extraña que jamás había escuchado
Rebeca.
-Ahí esta Alan… ¿No
le vas a decir nada? Se supone que será tu chambelán en tus quince años.
-Ah… sobre eso… no
me interesa tener una fiesta, ayer escuche a la mamacita de mi madre decir algo
sobre eso pero creo que cancelare todo, no es algo que quiera hacer.
Juliana avanzó tranquilamente a una de las mesas del
centro y se sentó, era temprano aun y no había mucha gente en el comedor. Su
postura al sentarse era extraña y su falda quedo un poco arriba aunque no
mostraba nada si estaban un poco abiertas. Rebeca se le acercó incrédula aun
por lo que había dicho se puso frente a a ella y le cerro las piernas con sus
manos. Juliana solo la miro y sonrió.
-Gracias “amiguita”
olvide que traigo la falda, igual y llevo puestos unos calzones no me verían más
allá de eso.-
-De verdad que no
se que te pasa. Es como si fueras alguien mas y no me llames “amiguita” soy
Rebeca o ya lo olvidaste.-
-Claro que no Rebeca,
háblame de los chicos guapos del colegio-
-Algo te pasa, ¿andas
en tus días o algo asi?-
-No se a que te refieres,
soy la misma de siempre-
En eso una tercera chica se une a la conversación.
-Vaya veo que la
cerebrito ya salio de sus exámenes, ¿Cómo te fue Juliana? ¿otro 100 para tu colección?
Chica perfecta.
Adriana acompañada de otras tres chicas de la clase, la clásica
chica pasiva agresiva de la escuela, chica popular pero maldita a la vez. Era bella
lo que le sigue, tenía quince años pero aparentaba 21 totalmente desarrollada físicamente.
Juliana y rebeca se voltearon a verla. La mirada de juliana era lasiva algo
lastimosa sobre los pechos de Adriana, su lengua se arremolinaba dentro de su
boca.
-¿Qué te pasa niña
que me estas viendo? ¿Acaso no te basta con tus tetas que ahora quieres las
mias? machorra- se cruso de brazos
para ocultarse los pechos, sus amigas cuchicheaban y reian.
Juliana aun no decía nada cuando rebeca intervino.
-¿Qué es lo que
quieres Adriana? Nosotras no te hemos hecho nada.-
-No quiero nada de
ti niñita, solo quería saludarlas
-Estamos bien
gracias Adriana, te ves encantadora hoy- Por fin dijo Juliana – se te ofrece algo mas “mamacita”- Esto
ultimo lo dijo con un tono muy sugerente.
Todo aquello parecía extraño y hasta incomodo para
Adriana, Juliana nunca había sido asi de confrontaciones, no podía con aquello
y no se arriesgaría a ser humillada la sentía segura y distinta, seria mejor
enfrentarla en otro lugar si es que había algo que enfrentar, después de todo
para ella nadie era competencia.
-Solo quería decirte
que ni se te ocurra pedirle a Alan salir contigo de chambelán el será mi novio
para cuando sea tu fiesta.-
-Descuida Ya tengo
otros planes y no me interesa en nada Alan ni ningún chico como el, al menos no
de momento. Y además cancelare mi fiesta.-
-Me alegra que
entiendas pequeña cerebrito.-
Con eso la discusión quedo acabada, la seguridad con la
que hablaba Juliana era desconocida para sus amigos y conocidos, pasaron las
horas y clases hasta que acabo el día en el colegio.
Continuara…
martes, 16 de julio de 2019
Blanca
Gustavo un hombre de 43 años nos envía su agradecimiento desde el su nuevo cuerpo, ahora se llama Blanca y es de Puebla tiene 24 años, no dice mas especificaciones pero desde mi punto de vista es un gran cuerpo el que posee.
martes, 23 de abril de 2019
domingo, 21 de abril de 2019
Padre de Familia
Primer cuento que realizo de esta manera, quiero darle un enfoque un poco diferente a lo normal de estas historias y ver como es la vida de las personas que rodean a los que cambian de cuerpo. En este caso el protagonista sera el padre de familia Alberto Torres. Espero les guste.
Alberto
Día Uno
Como todas las mañanas en un dia común Alberto y su
familia desayunan antes de realizar sus labores diarias, Maria la esposa de
Alberto hace un delicioso desayuno y café para su esposo, Juliana se prepara
para un dia mas en el colegio.
-Buenos días hija
ya lista para tus clases.
-Si Papa, hoy tengo
exámenes de matemáticas y historia.
Juliana a sus 15 años apenas cumplidos era una excelente
estudiante. Pronto celebrarían su cumpleaños de quinceañera y tendría una
fiesta en grande.
-Hola “pimpollito”
¿Quieres crema en tu café?- Maria ama de casa de 35 años.
-Si “pimpollita”
gracias, ¿Estas lista hija? Se nos hace tarde para la escuela.
-Te puse tus emparedados
favoritos de lunch hija, espero que tengas un gran dia y suerte en esos exámenes.
-Gracias mamá, ya
estoy lista papá.
Padre e hija suben al coche y como es usual Juliana se
apodera de la estación de radio y pone la estación juvenil, Alberto pondría las
noticias pero por ver a su hija feliz soporta las bandas de pop. Ese dia en
particular el trafico estaba muy lento y a una cuadra antes de llegar al
colegio estaba en total paro.
-Papa, puedes
dejarme en la esquina para que no pierdas tiempo y llegues a tu trabajo. Sera
solo media cuadra para llegar a la puerta del colegio.
-¿Estas segura
hija? Esos vagos que siempre están en la esquina ¿no te molestaran?
-En este momento
hay mucha gente alrededor creo que estare bien de aquí en adelante descuida.
Juliana baja del auto y Alberto sin quitar la vista de su
hija ve como ella se acerca a la esquina. Uno de los hombres que esta ahí le
dice algo que la detiene, Alberto se da
cuenta que le dice algo a lo que Juliana le responde. El hombre de unos 40 o 45 años luce sucio con
algo de sobrepeso, una tupida barba descuidada, solo sonríe se ve que le dice
algo a Juliana y esta solo alcanza a cerrar los ojos muy fuerte, el hombre cae
de espalda al mismo tiempo que la pequeña niña se hace hacia atrás alejándose.
Alberto alcanza a gritarle a su hija
-HIJA ¿ESTA TODO
BIEN?- La niña sonríe y saluda a su padre asintiendo con la cabeza. –ENTRA A LA ESCUELA DE INMEDIATO.
Alberto solo espero hasta que su hija entrara al colegio
y se retiro del lugar. Su dia continuo normalmente, el trabajo aunque tedioso
siempre tenia sus recompensas, ser gerente de una empresa importante a nivel
nacional, daba un estilo de vida acomodado, pronto ten dria vacaciones y tenia preparado llevar a la familia a la
playa. Claro después de la gran fiesta de quince años de su hija.
María
Día Uno
Alberto y Juliana salieron de casa y Maria, se prepara
para salir a hacer su rutina de ejercicio, que desde hace unos 9 años es una
costumbre. Esperar a que llegue Esther
“la muchacha” que le ayuda en casa, casi siempre llega tarde y pone
pretextos disculpándose. Maria siempre le enoja pero ya no le dice nada. Esther
es una mujer joven con muchas necesidades pero también con muchas deficiencias,
hasta ahora María solo la tiene porque es la mas responsable de las muchachas
que a tenido en casa y tiene licencia de manejo por lo tanto puede hacer
mandados como ir por Juliana a la escuela cuando Maria no puede. Hace bien su
tarea y nunca se entromete en sus vidas.
-Señora, otra vez
el autobús paso muy tarde espero me disculpe.
-Descuida Esther
solo limpia de primero los baños y saca la basura porque hoy pasa el camión, yo
saldré a correr al parque y después al gym, llegare un poco tarde ya que tengo
que hacer unas compras para la niña por lo de su fiesta.
-Ok, señora ¿Quiere
que pase por la niña?
-Por favor. Tratare
de llegar antes de las dos para hacer la comida.
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Unas horas mas tarde Maria recibe una llamada a su
celular.
-¿Señora Torres? Soy la directora del colegio de Juliana, le
hablo para reportarle un pequeño problema con su hija, no es nada de gravedad
pero creo que debe saberlo.
-Por Dios, ¿Dígame
que es lo que pasa? ¿Mi hija esta bien?
-Si, si señora, no
es nada grave Juliana se encuentra perfectamente. Lo único malo es que falto a
su primera y segunda clase, la buscamos durante dos horas dentro del plantel
porque el portero reporto su ingreso, usted sabe que aquí tenemos control de
entradas y salidas. Probablemente no estudio y quizás no quiso entrar a sus dos
primeros exámenes, la encontramos en uno de los baños del lugar.
-Pero si Juliana es
muy estudiosa eso que me comenta no lo creo. ¿Ella que es lo que dice?
-Solo dice que se sintió
mal y pidió algo que esta prohibido en esta institución.
-¿Pidio algo
prohibido?
-Si, cuando la
encontramos y le preguntamos que hacia ella ahí, dijo que se sentía mal y quería
que le diéramos un cigarrillo. ¿Usted esta enterada de si su hija fuma? No es
algo que a nosotros nos concierne pero esta institución escolar se toma muy en
serio las reglas de ambiente libre de tabaco.
-Claro que no, mi
niña no fuma… o no que yo sepa, seguramente alguna amiga o compañera de su
clase, pero la verdad es que no lo creo. ¿Debo ir por ella? ¿Esta castigada o
algo?
-De momento solo será
un llamado de atención y queríamos que usted lo supiera, los padres deben estar
muy atentos sobre el comportamiento de sus hijos a esta edad. La adolescencia
es una etapa difícil para los hijos y aun mas para los padres. Por fortuna
Juliana es una chica estudiosa y de excelentes calificaciones, solo esperemos
que esto no se repita ya que no seremos tolerantes. Permitiremos que mañana
realice sus exámenes.
-Muy bien muchas
gracias. De verdad, aprecio que me lo informe.
Esther
Día Uno
La una de la tarde y Esther sale de casa de la familia
Torres para recoger a Juliana. Al llegar se dio cuenta que fuera de la escuela estaba
la policía, no parecía gran cosa pero dos policías subían a un vago llorando a
la parte trasera de la patrulla. Había algo raro en ese hombre pero Esther no
le tomo mucha importancia. Unos metros mas adelante estaba Juliana junto a una
de las maestras. Llego frente a la puerta y la maestra le indico a la pequeña
que se subiera al vehículo. Juliana subió a la parte delantera del coche algo
poco común ya que siempre viaja en la parte trasera. Esther solo alcanzó a
lanzarle una mirada de extrañeza pero nuevamente no le tomo importancia.
-Hola mamita.- Dijo
juliana al estar dentro del coche
-¿Mamita?- Sonrió
Esther al ver la cara de la pequeña. -¿Se encuentra bien señorita Juliana? La
veo algo… “rara”
-¿Ah?... No, estoy
bien solo un poco confundida. ¿Vamos a casa?
-Si señorita, su
mamá no tarda en llegar a su casa para cocinar. ¿Alguna novedad?
-No, solo quiero llegar
a casa y ver a mis papis.
Sonreía pero había algo diferente en ella, Esther por su
naturaleza tomo todo a la ligera y se dirigió a la casa de la familia. Durante el
recorrido solo se dedicó a ver por la ventana y no converso como es usual.
María
Día uno
Cuando María llego a casa, su hija ya estaba dentro, no
dudo en buscarla para cuestionarle sobre el problema de la escuela y porque
falto a sus exámenes. Juliana estaba en la sala y a pesar de que ya eran casi
las 2 de la tarde aun vestía el uniforme escolar. Su cabello se veía algo
despeinado y muy grasoso, como si se la pasara cepillándose con los dedos de la
mano durante todo el dia. Solo sonreía con una mueca poco común, cuando vio a María
parecía como si nunca la hubiese visto.
-Hija ¿Qué es lo que te paso? ¿Por qué faltaste a tus
clases esta mañana?
-¿Mamacita?- La
pequeña sonrió y dio unos saltos acercándose a su mama con los brazos muy
abiertos, su sonrisa era muy extraña, algo reptilesca. –Me sentí un poco mal mamita, me la pase en el baño solo quería tiempo
para ver mis opciones- Mientras le decía
esto la abrazaba y pasaba sus manos sobre sus muslos algo que María paso
desapercibido en ese momento. –Pero te
prometo que ya mañana me portare muy bien mamita.
María la tomo de la cara y le vio de cerca el rostro
buscando si tenia temperatura o algo, le resultaba evidente que algo andaba mal
o diferente con su hija, pero no alcanzaba a adivinar que. Lo mas fácil era
decir que es la adolescencia o que le había bajado la regla. Pero a Juliana la
regla le bajo por primera vez hacia ya año y medio y nunca mostró
comportamientos asi de repentinos por problemas hormonales. Pensó que podrían ser
drogas pero es difícil que su hija le oculte algo. Al final decidió no darle
mas importancia.
-Bien hija
preparare la comida antes de que llegue tu papá, ¿Por qué no vas a tu cuarto a
cambiarte y te peinas esos cabellos tan feos que te cargas?
Juliana solo asintió con su cabeza y subió al segundo
piso, al subir las escaleras María noto que caminaba con los brazos en la
espalada. –Como una anciana- pensó al
verla.
Alberto
Día Uno
La comida estaba lista cuando llego a casa Alberto, su
esposa le contó lo sucedido con su hija en la escuela. El no le dio mucha
importancia, pensó que es solo por la edad. De momento recordó lo del vago en
la mañana. ¿Podría este haberle dado algo? ¿Drogas? Desecho la idea de inmediato,
ya que Juliana no estuvo lo suficientemente cerca de el como para pasarle algún
psicotrópico en sus manos. El tipo cayó de espaldas y estaba a dos metros de su
hija.
-¿Dónde está
Juliana?
-En su cuarto la
mande a cambiarse antes de comer, debe estar arreglándose aun.
-Papito… - Dijo
Juliana con una voz muy infantil desde las escaleras.
Su peinado lucia extraño o al menos poco común en ella. Dos
colas separadas por una línea en medio de su cabeza y la ropa era muy escaza un
pequeño short de licra y una blusa apretada que hacia lucir los aun pequeños
pechos adolescentes. Al acercarse a Alberto solo extendió la mano con una
sonrisa.
-¿Qué pasa? ¿No vas
a darle un beso a tu papá?- dijo Alberto poniendo su mejilla.
- Si papito…
-¿Todo esta bien
hija? Ese nuevo look que traes es un poco… “revelador”
-Si, todo esta muy
bien es solo que quería cambiar un poco, no sabia bien que ponerme.
-¿Quieres contarme
que paso en el colegio hoy?
-No…
-¿No?
-Es que no me
siento muy bien, además mi mamacita ya te lo puede contar.
-Ya veo. Esta bien
hija, pero tendré que castigarte. Espero que te prepares para ese examen de
mañana y no pierdas tiempo con tu Tablet o celular. Y te quedas sin postre y
sin cena.
Alberto no entendió bien como se lo tomo Juliana, parecía
no importarle eso que le acababa de decir. Esa tarde no salió de su cuarto. Por
la noche antes de acostarse a dormir, María platico con su marido comentándole lo
extraño del comportamiento de su hija. La manera en que sonreía y como es que
le decía “Mamacita” y “papito”. O ese nuevo peinado que traía. Alberto solo podía
decirle que es algo de la juventud y en realidad asi lo creía. No quiso
discutir mucho así que solo tranquilizo a su bella esposa para hacer el amor
como muchas otras noches. María era una mujer bella, acostumbraba a dormir con
ropa holgada y cómoda pero aun así su cuerpo lucia espectacular. La discusión quedaría pendiente para otro día.
CONTINUARA..
domingo, 24 de febrero de 2019
lunes, 11 de febrero de 2019
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